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Mi coneccion con las Aves

Si me preguntan, ¿a los cuántos años empezaste a observar aves y cómo te hiciste Guía observador de aves?, no sabría responder con precisión, ya que empecé hace muchos años atrás y de una forma inusual.

Soy hijo de un agricultor que de joven se embarcó en la aventura a colonizar tierras fértiles en la profundidad de la selva amazónica allá por los sesentas en busca de mejores oportunidades; provengo de una familia numerosa, el cuarto de nueve hermanos y a quien siempre la encanto la naturaleza, la selva y de ella sus aventuras y peligros.

Nosotros fuimos estudiantes en la ciudad de Cusco-Peru y al término de cada año escolar, mi hermano menor y yo nos enrumbábamos a la “selva de mi padre” para ayudar a mi Padre a trabajar el terreno. La propiedad era muy buen terreno para cultivar arroz y en tiempos de que del arroz brotaba sus espigas se acercaban bandadas de aves pequeñas que se alimentaban del grano de arroz que se encontraba en estado viscoso que más parecía una leche densa, era un suculento manjar para las aves, mismo manjar que los llevaba a que mi padre les dictara su sentencia de muerte.

Una mañana mi Padre me ordeno que vaya a cuidar el arrozal de esas pequeñas criaturas aladas que nos mermaban la cosecha y como armas me entrego una honda que podía disparar piedras muy pequeñas  y un binocular muy básico   para ser mas efectivo al momento de verlos; así empezó mi frecuencia al sembrío de arroz en donde después de una jornada me sentaba a la sombra de un árbol y empezaba a observar la vegetación inicialmente y luego a aquellas pequeñas aves (los semilleros) que revoloteaban, allí fue donde llamo mi atención uno en especial, uno que mostraba colores blanco y negro en tonalidades muy claras (Sporophila luctuosa/ Black-and-white Seedeater) a quien decidí sea intocable, pero en los siguientes días vi que era el Macho de aquellas que había estado persiguiendo con entusiasmo, allí fue donde cambio mi perspectiva.

Una de esas tardes cuando volvía a casa después de observar aves en el arrozal me encontré en el camino con un viajero que cargaba una enorme mochila y colgaba de su cuello un binocular, a quien educadamente salude e invite a casa a cenar y pasar la noche, ya en casa nos dijo que era francés, al día siguiente al salir de mi habitación pude ver que él observaba las diferentes especies de colibríes que venían a beber el néctar de las flores del jardín, obviamente los alrededores era habitad de mucha biodiversidad que yo hasta ese entonces no sabia que existía, entable conversación basada en mi curiosidad y por ende despertaron en mi muchas preguntas más que ayudaron a cambiar mi perspectiva acerca de las aves; le acompañe a observar aves durante algunos días en los terrenos de mi padre donde comprendí que ese era un mundo diferente y fabuloso.

Al despedirnos después de poco más de una semana de intensa practica de observación de aves, me pidió mi dirección en Cusco, y al volver Yo a Cusco para retornar nuevamente al colegio encontré en casa un regalo que mi Madre dijo “te dejo un extranjero de nombre Pierre de ojos celestes y dijo ojalá lo aproveches”. Era el binocular extra que me había prestado los días que estuvimos persiguiendo aves y el libro de aves de Venezuela que tanto había llamado mi atención aquella primera vez que lo vi, esos regalos cambiaron mi vida ya que desde esa primera oportunidad observo aves como jobie pero con pasión, esa misma pasión que me llevo a mi fuente de trabajo.

Hoy hago mi vida en torno a las aves, viajo como Guía especializado en observación de aves, mostrando la mega diversidad de mi país, y vivo muy cerca al destino mas biodiverso del Peru… el Parque Nacional del Manu.

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